viernes, 15 de noviembre de 2013

Escribir para títeres desde aquí (2° parte)



( viene de parte 1) Esta inquietud ya fue abordada hace un tiempo entre los hacedores de teatro de títeres en Bolivia, buscando una definición cabal y unívoca (empresa ambiciosa e idealista) sobre lo que sería la dramaturgia nacional para teatro de títeres. La disputa se establecía entre lo vernáculo y vanguardista, Por un lado están quienes definen (y defienden) la dramaturgia nacional como un acto de recopilación de historias, leyendas y valores de los pueblos que nos representan y nos conforman como cultura.
Por el otro, un lado menos purista, se reafirma la idea de que una dramaturgia para títeres nacional no sólo se constituye con recopilación y adaptación, sino que también se establece con la construcción de ficción  mediado por lo que nos rodea, por una realidad circundante, por un contexto que no está únicamente en mitos  y tradiciones, sino que se hace también por circunstancias y condiciones contextuales inmediatas.
Verdaderamente las leyendas y  los mitos construyen un imaginario que nos caracteriza y nos representa, pero es verdad también que la cotidianidad de nuestras ciudades nos proporciona espacios para reflexionar  y hacer ficción. Muchos de los teatros de títeres en Bolivia desarrollamos nuestros trabajos (también) en aéreas citadinas donde los estados de convulsión, la intolerancia, la falta de ideales,  el apego a lo que los medios nos manifiestan como verdades únicas, la iglesia, la política, la pobreza, el hambre, forman parte de una realidad urbana que nos afecta y nos conmueve.
En esta realidad híbrida se abre paso nuestro trabajo, revitalizar ámbitos de ficción que heredamos de nuestra cultura por cierto que es un ejercicio enriquecedor, pero aquello no debe justificar la desidia ante realidades de nuestro contexto próximo, de nuestro entorno. Aquí en el asfalto también necesitamos mirarnos con una realidad que se construya en ficción, que se manifieste en ritual y mito; desde esta perspectiva es a mi entender donde se abre una posibilidad más honesta de afrontar un texto. Hablar de cosas que nos movilizan, nos lastiman o nos emocionan de nuestras ciudades es también hablar de Bolivia, tanto así como rescatar espacios mitológicos que nos constituyen, pero debemos ser cautelosos, existe una delgada línea entre lo que es toponímico con respeto y cuidado, lo toponímico  que resulta panfletario y lo es toponímico que termina en  pintoresco.
En estas circunstancias se podría interpretar que escribir para títeres desde aquí implicaría sólo abordar la ficción desde el imaginario popular y ancestral de las leyendas o los mitos, pero las posibilidades son mucho más amplias; la premisa principal es que la producción de  textos se disemine en  un abanico de propuestas que abracen todo cuanto se pueda abrazar para producir, todo cuanto nos rodea funciona como disparador que hará germinar el texto para poder decir aquello que tenemos atragantado y que de otro modo no pueda salir.
Seré sincero, soy bastante escéptico al ver que últimamente esté en boga producir trabajos que sólo acuden a simbologías ancestrales, aunque admito que sinceramente resulta seductor, creo que el problema radica en que luego, al no poseer más que recursos simbólicos o arquetipos andinos, se cae en el hartazgo y el sopor del personaje estereotipado dando como resultado un buen producto para postal. Que no se mal interprete, defiendo y valoro una propuesta innovadora que acuda a símbolos que nos pertenecen, pero el cerrar las posibilidades de producción sólo en ello condiciona el nivel de atención y de interés de la audiencia y manifiesta nuestro prejuicio hacia el espectador relegándolo a una actitud pasiva. Sigo pensando que un producto honesto, es aquel que es reflexivo desde su entorno social. Para decir algo en el retablo es necesario primero creer profundamente que lo que se dice tiene fundamento, que ha sido interpretado y que no ha sido colocado sólo para divertir y entretener. La palabra esta asignada para hablar sobre lo que vemos pasando los umbrales y  las puertas (en las calles), si miramos   a través de la ventana es muy posible que encontremos sus vidrios opacos y poco se pueda ver del afuera.
Uno se pregunta a esta altura, porqué parece que  ya no quedasen historias para contar, porqué las posibilidades de usar recursos de todo tipo pareciera llevar a los titiriteros por otros lados y nos fuéramos acomodando a un mundo dramático que sólo puede hablar desde lo pueril y lo prejuicioso, o en el mejor de los casos acomodarnos en una dramaturgia producida y representada una y otra vez. Posiblemente le temamos al poder definitivo o al carácter combativo y denunciante del teatro de títeres, aquel que interpreta y dice algo definitivo, aquel que desenmascara el silencio cómplice; es posible (pienso)  que prefiramos quedarnos en la comodidad   de la palabra que se ha olvidado de fluir y reflexionar y que se torna demagógica.
Con esto no estoy afirmando que lo que se ha producido no tenga un importante valor estético y social, lo que trato de decir es que si realmente queremos homenajear a aquellos que construyeron un espacio para el teatro de títeres en Sudamérica, entonces es necesario empezar a generar espacios nuevos de reflexión y de dramaturgia, donde lo propio nos dé las pautas para hablar y contar qué nos sucede, qué nos conmueve y qué nos preocupa. ¿A dónde nos llevará eso? A romper estructuras, a despabilar las mentes cansadas de algunos que esperan lo mismo de siempre en el teatro de títeres, y a mirarnos desde la esencia de ser nosotros, hay que transgredir todo nuevamente; y es afuera, en mi vereda, en mi plaza y en mi historia cultural donde están todos los  ingredientes.

Seamos sinceros (nuevamente), en general, se piensa que escribir para teatro de títeres implica poseer dos o tres recursos y un par de estrategias para asir al público, y es difícil negar  que en algunos casos el uso desmedido de esos recursos estén muy cerca de la realidad. De todos modos creo que de apoco se está  gestando un movimiento de nuevo teatro de títeres que se está tomando licencias para asumir perfiles estéticos más arriesgados, donde la relación muñeco-actor, texto y puesta en escena tienen que ver más con ciertas realidades propias, con cierto bagaje implícito que está ahí en el aquí , y está alejándose cada vez más de las  teatralidades repetidas y de receta.

GINGULBER


Es una palabra, una palabra que no existe… que no existe. Gingulber es Jingle Bells.
Jingle Bells es la navidad, y la navidad no es nuestra. Y mientras ella se acerca,  la gente duerme en las calles, la pobreza hace chozas y ranchos de bolsa y cartón, los jornaleros trabajan quince horas por pocos centavos y los gigantes hacen fortuna vendiéndonos veneno.
Gingulber  trata de hablar sobre esa navidad, trata de decir todo aquello que nos duele y nos conmueve. La obra muestra personajes urbanos y  campesinos en sus realidades diarias, reivindica sus luchas y acusa los atropellos que sufren.
Gingulber es un homenaje a esas personas que cada día deben luchar para sobrevivir en un mundo que los mastica.

Texto: Juan Rodríguez.
Dirección: Juan Rodríguez.
Dirección musical: Francisco Barrios (sobre canciones de Matilde Casazola, Atahualpa Yupanqui, Cuchi Leguizamón y recopilaciones Populares.
Realización de muñecos: Cía. Paralamano.

Titiriteros: Francisco Barrios, Juan Rodríguez.
Público: adulto.
Duración: 50 Minutos.
Tiempo de Montaje: 4 horas
Tiempo de desmontaje: 2 horas


Escribir para títeres desde aquí

Si coincidimos en que el teatro de títeres nos acerca la posibilidad de manifestar las diversas formas de ver y entender el mundo, entonces coincidiremos también que, a la hora de escribir para títeres, resulta difícil encontrar la rienda para producir textos que no caigan en repeticiones y clichés como participación, magia, y la muy utilizada palabra pedagógico.
Trataré de alejarme de esas tres palabras para encontrar un cauce que me permita hablar sobre la dramaturgia para títeres desde nuestro contexto suramericano.
Es fundamental aclarar primero que este texto no pretende más que abrir el espectro para generar el debate, no tiene más intenciones que eso; creo que el afrontar cualquier tema supone siempre la posibilidad de otra voz y de otra mirada que enriquezca y proponga si no soluciones, al menos respuestas que clarifiquen un poco el panorama.
Ahora bien, estrictamente, la sugerencia que encabeza a modo de título lleva implícita una pregunta sin la cual no puede desarrollarse ningún debate: ¿Qué es aquí?
Aquí es nuestro espacio, es nuestro contexto, nuestra esencia; y digo esencia en el sentido más amplio de la palabra, esencia como aquel concentrado que resume todo en un sólo aroma, en un sólo sabor, en una sola imagen.
Escribir para títeres desde aquí, entonces, implica abarcar lo propio para hacerlo universal. Tomar los rasgos lingüísticos, los modos, las formas, apropiar lo cultural y plasmarlo en una construcción ficcional que abarque además la realidad social y política para hacer comprensible nuestro entorno cualquiera sea el espacio en que aquel texto se represente. Escribir para títeres desde aquí implica no abandonar la reflexión y el compromiso.
¿Política?, se estará preguntando después que esta palabra quedo reverberando en los rincones más profundos de nuestro inconsciente, ¿desde cuándo los títeres necesitan abordar lo político?, desde que el títere es lo que es, le respondo. El contexto social, cultural y político, es lo que nos proporciona la posibilidad de hablar desde nuestro caleidoscopio, y otorga al espectador señales para entender desde qué posición y desde qué lado está hablando el pequeño personaje.
Parece extraño y hasta resulta problemático, pues por lo general se escribe teatro de títeres para público infantil, y ahí está lo paradójico; es necesario contextualizar desde la realidad que el niño vive para poder ofrecer una producción honesta y adulta. Lo otro que resulta paradójico es que mientras más honesta sea la propuesta, más heterogénea será su recepción y el texto estará más lejos de encasillarse estrictamente para un destinatario infantil.
Particularmente Bolivia posee una huella cultural muy amplia, que abarca leyendas orales y producciones literarias (entre otras manifestaciones) que muestran en enorme medida lo que nos hace y nos constituye como bolivianos. Por ello es muy fácil caer en la trampa de la adaptación mal entendida, el tener una paleta tan amplia en colores otorga el privilegio de tomar y moldear, hasta incluso alterar sin haber tocado un ápice de lo que en profundidad dicen y manifiestan los productos culturales elegidos. Es que aquello que parece un instrumento para decir desde aquí a veces se transforma en un torbellino de ideas donde la toponimia parece ser lo único que resalta en la producción, dejando en segundo plano las realidades inmediatas y relegando al texto a un mero viaje paisajístico cargado de  pintoresquismo. Tengamos en consideración  que cuando se llega a un exceso de modismos, folklorismos y paisajismos, la mirada popular se trasvierte en una enumeración  peculiaridades intrascendentes y sin rostro auténtico, se transforma en chauvinismo o artesanía hecha para turistas y que terminan por no decir nada. (continúa en próxima entrada)


domingo, 6 de noviembre de 2011


Revisando lo que fue publicado hace poco, caí en cuenta de que estaba olvidando un punto importante que se pasó por alto en el debate sobre el criterio crítico del público y su autoridad en las selecciones, ¿qué sucede cuando el criterio del público sí es la autoridad “evaluadora”?
Este hecho ocurre en varios eventos de títeres (Canela, Bienal de títeres en Lima, etc.), de teatro y de cine. Estos festivales proponen otra alternativa de jurado cuando se trata de concursos o premios, y democratiza (por llamarlo de algún modo) la elección de espectáculos que fueron sobresalientes desde una perspectiva diferente, la perspectiva del público.
En estos casos los organizadores le otorgan autoridad al público para evaluar, ya no desde espacios individuales sino desde un contexto macro y heterogéneo. Pero esta autoridad que se otorga lleva consigo también lo implícito de saber que se está realizando una evaluación sobre un conjunto de trabajos previamente seleccionados.
Alguien (titiritero, productor, comité organizador, etc.) fue quien propuso los trabajos para ser tomados en cuenta para los eventos en cuestión, quedando claro que la selección previa de los trabajos no desemboca en el público.
Durante los meses que anteceden a los eventos, un comité organizador (que en algunos casos es quien selecciona y en otros no) es quien recibe cada propuesta y deja manos de gente competente la tarea de observar y emitir  sus juicios haciendo uso de sus competencias y conocimientos, luego, una vez iniciado el evento el público se encargará de premiar a quien haya logrado colmar sus expectativas.
Siempre detrás de un evento existe un comité seleccionador, en muchos casos los comités quisieran que todos participen, pero es humanamente imposible, el día en que eso suceda en Sucre van llover gallinas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

PARA SEGUIR APORTANDO.

Hace poco se ha decidido cerrar el blog de los títeres en Bolivia, una iniciativa que había nacido con la motivación de mostrar al mundo el acontecer del teatro de títeres en nuestro país. A pesar de Idas y venidas, de discusiones y propuestas todavía no se ha logrado recuperar este espacio de divulgación y de discusión que suponía.

Desde la compañía Paralamano se había colaborado con algunas opiniones sobre diversos temas relacionados al teatro de títeres y su cotidiano en Bolivia, nuestros aportes llevaban consigo la intensión de generar un espacio de debate y no ofrecer ideas univocas, muchas de esos artículos no fueron publicados en el blog, pues la finalidad era mostrar distintas posturas de distintos compañeros; a la espera de estas distintas propuestas, las publicaciones de la compañía Paralamano se fueron dilatando.

En adelante, las publicaciones del blog de los títeres en Bolivia, y los textos que no fueron publicados estarán en este espacio individual, pero con el mismo espíritu que ofertaba el Blog del colectivo boliviano de títeres, los textos estarán en la web para ser confrontadas por quien sea que se interese en refutar y aportar otra perspectiva; agradecemos sus aportes.

Compañía Paralamano.

Aquí vamos con el primer texto.

El criterio crítico del público.

Después de leer el mail en que algún compañero se quejada por no haber sido seleccionado para participar del Peter Travesí (festival nacional de teatro en Cochabamba), y acreditaba lo insuperable de su trabajo bajo el argumento de que el público le había dado la aprobación y no entendía por qué el jurado no había hecho lo mismo, me di cuenta de que muchas veces me había preguntado dónde, cuándo y cómo encontramos el aviso que nos dice: “éste es el momento, ahora estamos listos, nuestro trabajo ha llegado a su clímax”, entonces nos preparamos para enviarlo a festivales y encuentros cada vez que tenemos la oportunidad. La respuesta a esto nunca es fácil, en la búsqueda de esa señal nos topamos con la autocomplacencia, la vanidad y las subjetividades.

Uno de los factores de confusión más comunes es creer justamente que el público tiene siempre el criterio y la potestad para aprobar nuestro trabajo; y aunque en alguna medida esto sea cierto, en otra medida es tan peligroso que nos ciega para encontrar una perspectiva crítica objetiva. Trataremos de aclarar esto.

Algún compañero me comentaba hace muy poco que él se sienta a ver un trabajo de títeres con la necesidad de complacerse como un “espectador común”, sin prejuicios ni vicios en la observación de manipulación, búsquedas metafóricas o símbolos que remitan algo, simplemente se quería divertir. Ahí caí en cuenta que la línea que no vemos (y siempre está en nuestra senda) es aquella que nos dice las pautas para acceder a planos estéticos y a una visión panorámica de una puesta; si en la búsqueda de un trabajo terminado encontramos posibles mejoras, si siempre se mira con ojos críticos cada vértice textual y de representación, pues entonces tendremos algunas certezas en el trabajo. Suena paradójico, absurdo y ambiguo pero la duda y la incertidumbre es un buen aviso para saber que vamos por buen camino y que el trabajo está “cerrado”.

El espectador tiene derecho a sentarse y ver el trabajo como le plazca, nosotros tenemos la obligación de no ser condescendientes, frívolos o demagogos.

El espectador, tiene varias opciones, presentarse ante un trabajo con el compromiso de leer los subtextos, o enfrentarse a una puesta con la sola motivación de satisfacer la necesidad urgente de la catarsis inmediata y sin interferencias, o quizás acude al hecho dramático con ambas expectativas (desde mi opinión, el espectador in fabula). Como no podemos conocer los deseos, la información y las motivaciones de quienes nos ven en una presentación (no podemos ingresar al inconsciente del espectador, el cual puede ovacionarnos por el sólo hecho de haberse reído en un par de momentos fugaces), no creo correcto otorgarle la potestad de evaluador de nuestro trabajo al momento de pretender acceder a la selección para un festival, para este tipo de selección se ocupan conocimientos que sumados al sentido común del “espectador medio”, logran un criterio objetivo que justifica cada espacio de evaluación.

El público siempre nos da satisfacciones, y siempre es generoso, eso no debe confundirnos y hacernos creer que hemos pasado el umbral de los mortales y que los festivales tienen la obligación de invitarnos porque el público nos aplaudió con bravos y hurras (bajo ese pobre criterio se desmantelaron festivales maravillosos que no pudieron sostenerse por la paulatina mala calidad en la selección); los festivales no tienen porqué estar de acuerdo con el público, pues el público no es quien tiene que estudiar las razones estéticas de cada compañía y tratar de ser lo más objetivo posible, el público te ve, disfruta y si le gusta te aplaude, el jurado seleccionador de un festival debe evaluarte con una carga extra de criterios. Si esto nos molesta pues tendríamos que dejar de intentar afanosamente el ingreso de nuestro material en eventos, o en caso contrario saber aceptar con honradez el rechazo (que no significa fracaso) y buscar en nuestro trabajo la fisura que no pudimos ver antes.

Borges decía que “hay que publicar para no seguir corrigiendo”, en nuestro caso tenemos la bendición de corregirnos en cada presentación, de buscar nuevas alternativas que nos permitan hablar más claro y con más belleza que antes; parece un propósito fastidioso, pero el sopor que supone es más un mito que una realidad.

Juan Rodríguez.

viernes, 15 de abril de 2011



Hace ya casi un mes que ha terminado el FIESTITERES, el festival que anualmente realizamos en esfuerzo mancomunado con Títeres La Pirueta y con el apoyo indiscutible e incuestionable de La Alianza Francesa de Sucre (que desde hace diez versiones nos apoya sin chistar). Motivos para festejar no nos faltan, hemos contado como siempre con la presencia de compañías fabulosas y generosas, Chachacum, Ulularia, Navegantes, Concolorcorvo y Colibrí (en otra entrega hablaremos de ellos). La asistencia del público como siempre logro subsanar la indiferencia de las instituciones y empresas que hacen la vista gorda, quizás porque no cumplimos con los cánones que se necesitan para ser lo suficientemente “popular y masivo”, hecho que no suma ni dinero ni votos en el futuro. Y como no todo lo que brilla es oro; ha pasado casi un mes y seguimos con una déficit de 2100 Dólares, y por si esto no fuera poco debemos dar explicaciones a las autoridades con informe escrito adjuntando fotografías, para ver si en algún momento se dignan a desembolsar el dinero que prometieron desde el año pasado con la frase célebre que caracterizó a cada uno de los jefes de cultura que pasaron en ocho meses: “¿el festival es en Marzo?, no hay problema, tenemos tiempo”, y la palabra tiempo se diluye como un eco dentro de una caverna. Además se suma el hecho de que nosotros, como siempre, ilusos idiotas útiles, nos metimos en medio de una disputa institucional para ver cual de todos la tiene más larga. No es la primera vez que se nos humilla, se nos hace perder el tiempo, y se nos dice que hacemos mal las cosas y que debemos empezar de cero nuevamente, no es la primera vez que invertimos tiempo y dinero para realizar este sueño en Sucre… pero tengan por seguro monos con corbatas almidonadas, tengan por seguro holgazanes de asientos aterciopelados, tengan por seguro cavernícolas burocráticos, tengan por seguro que será la última vez que esto nos pase, cuando en sus sueños se aparezca un demonio de mirada profunda y voz estrepitosa y de tonos bajos, ese no será el demonio de sus culpas o sus gulas, será el demonio de los retablos que viene a llevárselos para que cumplan su condena… o para que paguen lo que nos deben, y si no es el diablo voy a ser yo, eso sí rueguen a su Dios que sea el diablo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

llegamos al final, un nuevo inicio.


Ya estamos cerca de cerrar un nuevo año, motivos para brindar no nos faltan, fue un año fructífero, estuvimos en los festivales Fitaz de la ciudad de La Paz, festival de títeres de La Tía Tomasa en Mendoza, en el festival de títeres del Sur de Mar del Plata, en el festival Tata Piriri del Dorado en Misiones, en el Festival de Bonecos de Brasilia, en el Mask Dance Festival de Andong en Corea del Sur, en el festival de Títeres y Golondrinas de Rio Cuarto, y finalmente en el festival internacional de teatro para Niños Guaguas de Maíz en la ciudad de Quito en Ecuador.
Con mucho esfuerzo realizamos junto al teatro de títeres La Pirueta el festival internacional de títeres FIESTITERES 2010, evento que cada año cuenta con el apoyo de instituciones, pero por sobre todas las cosas cuenta con el apoyo de las compañías y la audiencia que asiste al evento.
Algunos proyectos quedaron en el tintero, los trabajos solistas de Pancho y de Pacho todavía no fueron iniciados, el trabajo para adultos se concretara recién el año que viene, esperamos cumplir estas metas.
Todavía estamos en Ecuador, nos queda una semana de estadía, tres presentaciones y un taller, luego Sucre nos espera para un buen descanso y un futuro fin de año en familia y con amigos. Gracias a todos aquellos que confiaron en nuestro trabajo y que nos abrieron las puertas de sus lugares y ciudades para darnos la oportunidad de compartir nuestras propuestas.
Lindo año, el próximo será mucho mejor. ¡Salud!

martes, 4 de mayo de 2010

terminó el FIESTITERES


Terminó por fin el FIESTITERES, digo por fin pues a pesar de que el festival cerró la semana pasada, todavía nos quedaban compromisdos para cubrir los gastos que demanda realizar el festival. Motivos para festejar no nos faltan, tuvimos la participación de amigos de Cochabamba como Elwaky y Trapitos y Botones; y la participación de la compañía Argentina La quimera (que quedó encantada con Bolivia y sus propuestas en títeres); los trabajos presentados cumplieron las espectativas del público, de los ¿auspiciantes? (ja, ja, ja, ja me río pa’ no llorar) y de nosotros como anfitriones.
Nos sorprende mucho el modo en que el teatro de títeres está creciendo en Bolivia, Las producciones “Choloman y el pirata” y la adaptación del cuento “La muela del diablo” demostraron que hacer teatro de títeres con compromiso y amor en Bolivia es un fin posible, el respeto y el cariño que demuestran las compañías es indiscutible y admirable. Gracias amigos por apoyar este evento, sin ustedes sería imposible.
Por su parte el trabajo de Eleonora castel de la Quimera fue un respiro nuevo dentro del espectro de técnicas que solemos trabajar y ver en Bolivia, con un trabajo sencillo e impecable La quimera nos llevó por planos de la imagen estudiados y cuidados; el concepto escenografico cumplia con el rol de servir para algo en la escena y no formar parte de un decorado pintoresco. Una vez más agradecemos a todos por apoyar este evento.
Casualmente, y por la desgracia de no haber podido contar con la presencia de los amigos entrañables de Concolorcorvo del Perú (por motivos que escapaban de las manos de organizadores e invitados); el festival se transformó en un festival de mujeres (excepto por quien escribe), cosa que nos permitió pensar en un encuentro de mujeres titiriteras en Bolivia, donde también puedan estar presentes mujeres de Latinoamérica, sueños a largo plazo que esperemos se cumplan aquí o en otro lugar del país.
Por otro lado, el corto tiempo de estadía de los grupos, nos dio la posibilidad de debatir sobre la realidad del teatro de títeres en Bolivia, y compartir oponiones que en muchos casos no fueron compartidas y además (gracias a la paciencia y buena voluntad de los participantes) tuvieron la desgracia de escuchar los improperios y descortesías propias de un intolerante de mi envergadura (por esto mil disculpas), por suerte las sentencias poco atinadas fueron aplacadas por los argumentos irrefutables de las compañeras (muchachas de Elwaky, me dejaron pensando, eso es bueno)
Hasta aquí lo positivo.
Lo negativo ya lo conocemos, empresas e instituciones con palabras que no se cumplen, un gran sentimiento de sentirnos abusados, unidades educativas con muy poca educación, paternalismo estatal sin fines sustentables, etc, etc, etc, motivo de un extenso mail que seguramente aburriría a todos. De todos modos, Maricel y yo nos quedamos con la sensación de haber cumplido con nuestros compañeros, mantener nuestra palabra y tener la seguridad de que se fueron del festival muy contentos, deseamos que así sea, si no lo fue, pues entonces esperamos sugerencias que nos ayuden a mejorar, sabenmos que si viene de su parte nunca tendrá malas intenciones.

miércoles, 21 de abril de 2010

FIESTITERES 2010
LUGAR: Alianza Francesa (Aniceto Arce Nº 35)
PROGRAMA
Lunes 19 de abril
10:00 Una ratita presumida
15:30 gatita pastora
18:00 la muela del diablo
Martes 20 de abril
10:00 Mi patito feo
15:30: Una ratita presumida
18:00 Buenas noches Rogelio

Miércoles 21 de abril
10:00 La muela del diablo
15:30 Mi patito feo
18:00 La lección

Jueves 22 de abril
10:00 Gatita pastora
15:30 Un jardín para ratita
18:00 Choloman y el pirtata

Viernes 23 de abril
10:00 Mi patito feo
15:30 Choloman y el pirtata
18:00 Buenas noches Rogelio

Sábado 24 de abril
18:00 La lección

Domingo 25 de abril
18:00 ¿Otra vez Caperucita

domingo, 28 de marzo de 2010


El teatro Paralamano ha finalizado las actividades en la ciudad de La Paz, nos vamos con muchísimas ganas de continuar en el trabajo.
En primera instancia participamos del encuentro nacional de titiriteros en La Paz coordinado por los compañeros paceños (aunque muchos se ausentaron en últimas instancias dejando el trabajo casi totalmente en manos de los títeres Trapito), el encuentro tuvo puntos importantes que es necesario destacar, en primer lugar permitió conocernos entre compañeros del país y encontrarnos en nuestros trabajos, por otro lado nos dio la posibilidad de generar un nuevo espacio de reflexión y acción para mejorar en nuestro oficio, también nos abrió las puertas para mostrar el trabajo que se realiza en toda Bolivia con el teatro de títeres, presentándonos en la feria dominical de la Paz festejando el día mundial del títere.
Algunas cosas quedaron en el tintero, el esfuerzo realizado por todas las compañías del país no fue reconocido por ninguna institución pública o privada, aún no se sabe si el trabajo realizado en dos días tendrá algún tipo de reconocimiento económico; de todos modos es una experiencia que nos sirve para aprender a decir NO a las propuestas de las instituciones (como la Alcaldía municipal de La Paz) cuando pretenden utilizar nuestros trabajos y esfuerzos para beneficio propio, esperemos que el apoyo brindado por todos los titiriteros desde el interior sirva para abrir caminos de dignificación de nuestro oficio y dejar de ser los idiotas complacientes de los organismos institucionales de turno.
Lo rescatable es que esto será el primer puntapié para iniciar lo que esperemos sea un lugar de encuentro de titiriteros, y un referente en toda Latino América.
Luego llegó el turno del Fitaz (Festival internacional de teatro de la Paz), un encuentro de teatro que nos permitió compartir nuestro trabajo de títeres con manifestaciones teatrales como la danza y el teatro de actor, puestas teatrales para niños y adultos; expresiones de distintas partes del mundo, y además poder disfrutar del trabajo de compañías como Malayerba, Pere Faura, Constanza Macras, La Cueva, El Masticadero, Proyecto Bufo, Teatro del Campanario y Peter Brook (los más destacados desde nuestra opinión).
Nos quedamos con las ganas de poder disfrutar los trabajos de Boyokani Company del Congo que representaría una versión de Hamlet, ya que no puedieron asistir por problemas de vuelo, y con ganas de ver a Ferruccio Soleri con Piccolo teatro quien solo presentó una disertación sobre la comedia del arte.
Lo relevante para nosotros fue la posibilidad no solo de compartir sino de aprender de las obras que vimos y disfrutamos.
Esperamos haber cumplido nuestro trabajo y haber cubierto las expectativas de los organizadores, esperamos también tener nuevamente la posibilidad de regresar a La Paz para participar de estos y otros eventos.
¡Salud!

martes, 9 de febrero de 2010

Iniciamos un nuevo año...


Acabamos de llegar, cansados, resfriados y en el caso de pancho…rubios, pero nos trajimos cosas lindas.
El panchito se viajo por Sud América, verdad que fue un viaje corto, pero muy fructífero, gracias las respuestas y ayudas que tuvimos de amigos en Perù, Colombia y Ecuador, además de contar con el apoyo de los compañeros en Bolivia como los Elwaky y los Títeres del Río.
Juan regresó de Argentina, trabajando en el festival de títeres organizado por Leomar “Tìteres en vacaciones”, iniciamos el año trabajando, linda forma de comenzar, esperemos que así continúe.
Agradecemos los contactos, las puertas abiertas y las muestras de afecto, esta primera experiencia solista de Pancho sirve para iniciar una nueva etapa, donde la compañía se agranda con el ingreso de un nuevo integrante ( El Pacho) y nuevas producciones para adultos y para niños.
Este año se vienen nuevos desafíos y proyectos, por lo pronto, La Paz nos espera en el Fitaz, y Corea nos abre las puertas nuevamente.
Feliz año, y mucho trabajo para todos!!!

viernes, 21 de agosto de 2009

nuevo viaje de la compañía

Tuvimos un año con buenos frutos en el trabajo, ya que hemos terminado de ofrecer las últimas funciones del proyecto "Tito y la Campana del tiempo", contando la historia con teatro de títeres y recibiendoen el teatro a niños y niñas de distintas escuelas en Sucre.
Iniciamos otros proyectos como los de sencibilización turística y proyectos de seguridad ciudadana para trabajar nuevamente con niños de escuelas de la ciudad.
Además tuvimos la alegría de poder realizar lo que para nosotros es la fuente de de nuestra motivación, que es presentar nuestros proyectos independendientes en distintos lugares; fue así que nos llegamos por Perú, visitamos a nuestros amigos de Granito Cafecito en Lima (quienes nos agendaron las presentaciones) e hicimos nuevos amigos con los que estamos profundamente agradecidos, Toño y Antuanet estarán siempre en nuestros recuerdos y nuestros corazones. En Lima tuvimos el agrado de actuar nuevamente en el espacio de los amigos de Concolrcorvo "La isla de los tìteres", un centro cultural establecido en medio de un gran parque que se encuentra en el corazón de la ciudad.
Luego llegó Brasil, presentamos nuetro trabajo en una nueva versiòn del la Mostra Latinoamericana de teatro de Grupo en Sao Paulo.
Ahora nos disponemos a un nuevo viaje, esta vez nos vamos a Corea del Sur para participar del festival cultural de Chuansong.
Las obras seleccionadas para presentar en este festival son "Historias simples en compás compuesto" y "Ojos Azues y la Mujer pequeña".
Cerraremos un año con buenos frutos para la compañìa, además nos llevamos la gratificación de haber encontrado nuevas personas, haber conocido nuevas propuestas y haber descubierto nuevos amigos.
por todo eso ¡Salud!...